AYER

Ayer llamé a mi Directora de Gabinete.
También al Subsecretario.
Les ordené que anularan la venta de 400 bombas guiadas por láser, que el gobierno de Arabia Saudita, nos había comprado, posiblemente para usarlas contra el pueblo de Yemen.
El gobierno saudí maldijo, protestó, llamó y amenazó.
Nos dijo que nos íbamos a comer 5 corbetas.
La Prensa se enteró.
La calle se enteró.
Y el ridículo del #GobiernoDeLaDignidad fue espantoso.
Por todas partes sonaba una palabra: DIMISIÓN.
Entonces me desperté y vi con alegría,
que yo no me llamo Margarita, ni soy Ministra.
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