UNA DE PIRATAS

Si en cualquier buscador de Internet escribimos el nombre de Deborah Massiah aparecen 533 resultados. Nos surgen enfermeras, amas de casa, policías, influencers y hasta youtubers. Pero la Deborah que protagoniza nuestra colaboración pertenece a otro tiempo y por eso nuestro esfuerzo por rescatar su vida del olvido de la Historia.

Para mostrar lo poco que, por ahora, conocemos, tenemos que retroceder hasta el siglo XV, concretamente hasta el año 1492.

En ese año, el 31 de marzo, se promulgaron los dos decretos que conformaban el llamado Edicto de Granada, por el que se les daba un plazo a los miembros de la comunidad judía para que se convirtieran al cristianismo o abandonasen el reino de España, sin poder llevar ni monedas, armas o caballos.

Así, miles de sefarditas tomaron rumbo hacia el norte de África y a Portugal y muchos otros optaron por la conversión.

Los primeros, se asentaron en Marruecos, Argelia, Túnez y en la mayor parte de los países de la ribera mediterránea (Egipto, Grecia, Turquía principalmente).

Los que se establecieron en Portugal, cinco años más tarde, tuvieron que abandonarlo, ante las presiones que los Reyes Católicos hicieron sobre el rey Manuel I de Portugal, refugiándose en Inglaterra y Holanda, naciones enemigas de España.

Allí los judíos sefarditas continuaron desarrollando sus vidas y manteniendo su fe hebraica y la lengua hablada en Sefarad, la Península Ibérica, el ladino o judeoespañol. Pero la segunda generación de estos sefarditas expulsados es muy diferente a la de sus ancestros. Tiene un profundo resentimiento hacia España y un intenso deseo de venganza al haber sido expulsados y expoliados de sus bienes.

Estos jóvenes sefarditas deciden combatir a la corona española como piratas, mejor dicho, como corsarios, es decir piratas con patente de corso, protegidos por las monarquías inglesa y holandesa.

Y como corsarios sefarditas establecen su marco de actuación en el mar Caribe para atacar y expoliar a las naves españolas que regresaban a España cargadas de riquezas de América.

Los beneficios de los botines logrados se repartían entre los propios corsarios, la monarquía protectora (Inglaterra u Holanda) y las comunidades sefarditas de esos países. (Un ejemplo muy evidente lo tenemos en la Gran Sinagoga de Ámsterdam, financiada con los beneficios de los corsarios sefarditas caribeños).

Levi. Por Francisco de Zurbarán. Uno de los cuadros procedentes de los botines de piratas que hoy se conserva en el Castillo de Auckland

A veces atacaban a las naves españolas en su trayecto de ida hacia América, como ocurrió con un ataque, hacia 1640, contra un galeón español que llevaba en sus bodegas, 13 cuadros pintados por Zurbarán, la serie Jacob y sus doce hijos. No se vuelven a tener noticias hasta 1720, en Londres, cuando una familia judía pone a la venta los 13 cuadros. Richard Trevor, obispo de Durham adquiere 12 cuadros, el presupuesto no le llega para más, y los instala en el comedor del Castillo de Auckland, al noroeste de Inglaterra, donde hoy pueden contemplarse.

Pero el verdadero campo de batalla es el mar Caribe y son las numerosas islas e islotes las que utilizan los corsarios sefardíes como lugares de escondite, mantenimiento de las naves y preparación de nuevos ataques.

La gran era de la piratería en el Caribe comenzó alrededor de 1520 y se prolongó hasta la década de 1720. Siendo el período más próspero de 1640 y 1680. El filibusterismo se desarrolló principalmente desde los puertos de Port Royal a Jamaica, Isla de la Tortuga (Haití) y Nassau en Bahamas.

En el Caribe, los corsarios sefarditas realizan su venganza contra la corona española, al lado de piratas ingleses como Francis Drake o Henry Morgan y forman parte de sus hermandades y cofradías como la de “Los Hermanos de la Costa”.

La mayor parte de estos corsarios hebreos se mostraban orgullosos de su origen e identidad y existen documentaciones fidedignas de que daban a sus naves nombres tales como “Samuel, el Profeta”, “La Reina Esther” o “El Escudo de Abraham”.

Pocos datos históricos fiables han llegado hasta nosotros, pero con ellos hemos conocidos los nombres de algunos de estos corsarios: Moisés Cohen Enríquez, Yacoob Koriel y David Abrabanel.

Otro corsario sefardí fue Yacoob Massiah, esposo de nuestra protagonista de hoy, Deborah Massiah.

¿Qué sabemos de ella? Conocer la vida de una persona que porta tres características que la hacen ser infravalorada, perseguida o atacada (mujer, judía y cosaria) no es nada fácil. Pero algunos datos históricos tenemos.

Deborah nació en 1615, era una judía de origen hispano, que huye de Cuba y México por la presión inquisitorial y se refugia en Jamaica. (Desde 1530 a 1649 Jamaica es refugio de los judíos, procedentes de la península ibérica).

Con su marido Yaacov Massiah, se dedicó a la piratería, con barco propio, impregnando sus acciones con sus creencias religiosas (Por ejemplo, nunca atacaban barcos durante el Sabbath y en su nave sólo se tomaba comida kosher).

Tumba de piratas sefardíes

Deborah muere en 1693 y está enterrada junto a su esposo en el cementerio judío de Bridgetow, capital de Barbados. Sobre sus tumbas lucen una Magen David (estrella de David) y una calavera con dos huesos cruzados. La inscripción de la lápida está escrita con caracteres hebreos.

Deborah Massiah no fue la única corsaria sefardí.

Publicado en feminismo, Historia, Sefarad | Etiquetado , | Deja un comentario

SABINA MUCHART, LA PRIMERA FOTÓGRAFA DE GUERRA DE LA HISTORIA

Transitando desde el estupor y la tristeza que me producen de forma alternativa y continua la visión de las imágenes que me llegan desde Ucrania, tengo que sobreponerme a mi estado de desesperación por la masacre que el malnacido Putin está realizando, para poder cumplir el compromiso de colaboración con Mercedes González Rojo, para el blog MasticadoresFEM.

Sentado delante de la pantalla, vienen a mi memoria imágenes de fotografías por las que, desde algún conflicto bélico, un hombre o una mujer arriesgaron sus vidas para dejar constancia del dolor.

Sabemos algo de los fotorreporteros pero nada o casi nada de las mujeres que pusieron sus vidas en peligro, para transmitir el horror de la guerra. Intentar conocer algo significa muchas horas de búsquedas en archivos y bancos de memoria para, al final, acabar llenando de conjeturas los vacíos que siempre encuentro cuando pretendo desenterrar la vida de una mujer.

¿Cómo eran? ¿Cómo empezaron? ¿Por qué fueron a la guerra? ¿Quiénes fueron las primeras fotorreporteras de guerra? ¿Quién fue la primera española?

Así, de esta manera, descubro a Sabina Muchart.

Que nació en Olot (Girona) en 1858 y cuyo nombre completo era Sabina Jerónima Manuela Muchart Collboni.

Nacida en una familia muy humilde, con orígenes franceses por la rama paterna, Sabina salió muy joven de Olot, en compañía de sus tres hermanos mayores. Tal vez huyendo de la Tercera Guerra Carlista, ya que la Segunda fue muy virulenta en Olot, o tal vez para buscar un futuro con mejor perspectiva económica. Llegó a Andalucía y se estableció en la ciudad de Málaga.

En Málaga, en la calle Granada, nº 56, los cuatro hermanos Muchart abrieron una tienda de telas, que anunciaban en las guías comerciales desde 1878, como “MUCHART HERMANOS Y COMPAÑÍA”, dentro del apartado dedicado a los “Vendedores de tejidos al por menor”. Más tarde abrieron un negocio similar en Córdoba.

Los Muchart, tenían muchos contactos en Cataluña y sus piezas textiles, que se fabricaban allí, eran muy apreciadas en la ciudad malacitana.

Ignoramos las causas, pero lamentablemente ambos negocios acabaron quebrando económicamente,  y la familia optó por abrir un estudio fotográfico en Málaga, a nombre de Sabina Muchart, ya que su hermano Francisco, que era el verdadero fotógrafo y el que había aprendido del pintor y fotógrafo, Ventura de los Reyes Corradi, era menor de edad, y eso le imposibilitaba estar legalmente al frente del negocio.

Así, en 1887 abrieron el estudio “FOTOGRAFÍA S. MUCHART”, en la Plaza de la Constitución de Málaga. (Nótese que el nombre de Sabina desaparece del rótulo, para dejar solamente su inicial, evitando así, que se conociera que una mujer estaba al frente del estudio)

Durante unos años, Sabina, aprendió fotografía junto a su hermano hasta la muerte de uno de ellos, momento en que comienza a ejercer el liderazgo en la empresa familiar. Comienza a desarrolla una intensa carrera como fotógrafa, firmando siempre sus imágenes como S. Muchart.

En 1889 Sabina Muchart, realiza un reportaje de grandes vistas de Málaga, que se publica en la revista “La Ilustración”. Y dos años más tarde, fotografía las pinturas del pintor malagueño De la Torre, que son publicadas en “La Ilustración Hispano-Americana”.

Retrato de los jefes de ambulancias enviados a Melilla. Por Sabina Muchart.

Dos años más tarde, “La Ilustración Artística” (Barcelona), publica un retrato de un grupo de jefes de las ambulancias enviadas a Melilla por Cruz Roja de Madrid, frente a la entrada del fuerte del Rostrogordo, perteneciente al Protectorado español de Marruecos, que estaba inmerso en la Guerra del Rif. Gracias a esta fotografía, se considera a Sabina Muchart, la primera fotógrafa de guerra de la Historia.

Hoy en día, no se conocen más fotografías de Sabina Muchart relacionadas con la Guerra del Rif, o sus consecuencias, aunque previsiblemente esas fotos aparecerán. Tampoco se conoce la duración de su estancia en el norte de África ni las actividades que allí realizó.

En 1900 se hizo célebre la fotografía que realizó del hundimiento del buque-escuela de la marina de guerra alemana SMS GNEISENAU, que, tras golpear la escollera del espigón de levante, del puerto de Málaga, se hundió dramáticamente en 15 minutos, con víctimas mortales.

Naufragio del buque escuela frente al puerto de Málaga. Por Sabine Muchart, a. 1900

En 1904, Sabina Muchart, en “Alrededor del Mundo”, revista especializada en vistas monumentales de ciudades, publica otra serie de fotografías de la ciudad de Málaga.

Y en la revista taurina “La Fiesta Nacional” publica en 1906, unas magníficas fotografías de lances taurinos en la plaza de toros de Málaga.

El 21 de marzo de 1929, a los 70 años, Sabina Muchart muere en Málaga, ignorándose el motivo del fallecimiento porque han desaparecido las ordenes de sepelio del cementerio de San Miguel.

Y hasta aquí, todo lo que conocemos de la fotógrafa Sabina Muchart. Seguramente, cuando menos lo esperemos, aparecerá una vieja maleta cargada con sus fotografías o alguien se encontrará sus imágenes en un polvoriento archivo.


Publicado en feminismo, Fotografía | Etiquetado , , | Deja un comentario

GERMAINE KRULL, FOTÓGRAFA DE VANGUARDIA

Germaine Krull, fue una destacada fotógrafa de vanguardia, pionera del nuevo fotorreportaje de finales de los años veinte, del pasado siglo. Fue testigo de una época convulsa que marcó su azarosa vida y dejó plasmada en sus imágenes.

Retrato de Germaine Krull, realizado por Hans Basler. Berlin 1922. Museum Folkwang, Essen.

Krull, nació en 1897 en la ciudad de Poznań, que hoy forma parte de Polonia. Su padre viajaba continuamente en busca de trabajo donde desarrollar su profesión de ingeniero. Germaine tuvo una infancia poco convencional, con continuos viajes que le impedían acudir a la escuela, siendo su padre, un librepensador progresista, quien la educaba.

A los 18 años, comenzó a asistir al Instituto de Investigación y Educación de Fotografía de Múnich, donde se formó durante tres años hasta que abrió su propio estudio fotográfico en la ciudad. Retrató a personajes como Kurt Eisner, haciéndose amiga de algunos de ellos como Rainer Maria Rilke, Friedrich Pollock o Max Horkheimer. En esas mismas fechas Krull era ya una ferviente activista política de izquierdas, y en 1919 ingresó en el Partido Comunista Alemán. Esta militancia política le causó numerosos problemas, ya que ese mismo año fue detenida tras ser acusada de ayudar a un enviado de los bolcheviques rusos, a cruzar la frontera con Austria.

Después de un breve paso por prisión, fue expulsada de Baviera por sus actividades comunistas, así que decidió viajar a Rusia con su pareja, Samuel Levit, quien terminaría siendo un destacado miembro de la inteligencia soviética durante las décadas de los 20 y 30. Krull y Levit viajaron a Moscú y San Petersburgo para asistir a la Tercera Internacional, donde la joven llegó a escuchar un discurso de Lenin, pero tras romper su relación con Levit, éste la denunció como antibolchevique y fue detenida por la policía secreta rusa y encarcelada en la Lubianka.

Por suerte Krull fue puesta en libertad poco después y, enferma de tifus, regresó a Alemania, estableciéndose en Berlín en 1922. Allí trabajó durante tres años en un estudio de fotografía y en esta primera etapa se caracterizó –además de por sus trabajos comerciales–, por realizar una serie de desnudos que destacaba por su enorme libertad, tanto en el tono de las fotografías, como por su tratamiento estético y que rozaban la pornografía lésbica.

El paisaje industrial dominado por estructuras metálicas fue uno de los campos en los que destacaría como fotógrafa y que dieron lugar a su primer libro fotográfico, Métal (1928), algo también totalmente novedoso para la época.

Durante aquella etapa en Berlín, Krull tuvo ocasión de conocer al cineasta holandés, Joris Ivens, y en 1925 viajó con él a Ámsterdam. Allí, Krull, quedó fascinada por las estructuras metálicas y las grúas de los muelles, y se lanzó a fotografiar aquel fabuloso paisaje industrial, que unos años después, ya en París, daría lugar a su primer libro fotográfico, Métal (1928). Ese libro se convirtió en el primer referente de la Fotografía Industrial. Germaine Krull, fue una de las más importantes difusoras de la estética maquinista, ya que fue una de las pioneras en utilizar esta temática. Aparte de esto, comenzó a utilizar nuevos recursos estéticos, descubriéndonos nuevos puntos de vista para lograr darnos una nueva perspectiva, gracias al uso de los picados, contrapicados, el descentramiento del eje de simetría, la magnificación, la sinécdoque, el fotograma, el fotomontaje, etc.

Gracias a aquel trabajo, Krull –que por aquel entonces había entablado ya amistad con algunas de las principales figuras de la vanguardia parisina, como Sonia y Robert Delaunay, André Malraux, Colette, André Gide, Jean Cocteau o Éli Lotar– se convirtió en una de las figuras más destacadas de la vanguardia fotográfica, y más concretamente de la Nouvelle Vision.

Este protagonismo, le valió a Krull, un puesto en la nueva revista fotográfica VU, donde comenzó a trabajar como fotoperiodista, desarrollando reportajes sobre cuestiones sociales en los que destacaba por su novedoso tratamiento de los temas, con trabajos sobre las clases trabajadoras y humildes de París, capturando imágenes con su fiel cámara Zeiss Ikon Icarette. En 1928 Krull, fue considerada una de las mejores fotógrafas de París, estando a la altura de André Kertész o Man Ray.

Durante varios años, Krull, realizó numerosos reportajes para VU, pero también para otras revistas punteras de la época, al mismo tiempo que seguía publicando libros sobre fotografía, una práctica en la que también fue pionera. En esas páginas, Germaine Krull, destacaba gracias a imágenes que a menudo resultaban desconcertantes, atípicas y libres de los corsés estéticos y temáticos que solían verse en otros trabajos de la época.

Germaine Krull, fue una de las primeras fotógrafas de guerra, al igual que Lee Miller. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, huyó de Francia para unirse en África, a las fuerzas de la Francia Libre, del general De Gaulle, trabajando como propagandista. También acompañó a las tropas estadounidenses en el desembarco en la Provenza, en agosto de 1944 y más tarde, al Primer Ejército Francés hasta el final de la guerra, fotografiando durante este tiempo los campos de exterminio de Strutthof y Vaihingen, en cuya liberación participó en 1945.

Finalizada la contienda, la fotógrafa se trasladó al sudeste asiático, para cubrir como corresponsal la Guerra de Indochina, a finales de la década de 1940 donde, realizó diferentes reportajes para publicaciones sobre la región, mientras que era copropietaria, del Hotel Mandarin Oriental en Bangkok (Tailandia).

De allí, viajó al norte de la India, a finales de los años sesenta, donde se convirtió al budismo. En estos años, Krull, siguió desempeñando su labor de fotoperiodista, fotografiando a miembros de la comunidad tibetana. Su ultimo proyecto fotográfico, fue la publicación en 1968, del libro Tibetanos en India, que incluía un retrato del Dalái Lama.

Primer y último libro fotográfico de Germaine Krull, campo en el que también fue pionera.

A comienzos de los años 80, Krull, regresó a Europa y se estableció en Wetzlar (Alemania) donde murió en 1985.

Krull, fue la gran olvidada en las antologías de fotografía y hoy en día se encuentra en proceso de recuperación y de reconocimiento.


Publicado en Arte, feminismo, Fotografía | Etiquetado , , | Deja un comentario

LEE MILLER, MUCHO MÁS QUE UNA FOTÓGRAFA SURREALISTA

Los humanos tenemos una especial habilidad para categorizar y etiquetar todo. Estableciendo categorías y etiquetando a los seres vivos, las cosas y las acciones y omisiones nos enfrentamos a nuestra existencia sin darnos cuenta de que esta parcial manera de aprehender el conocimiento humano no deja de ser nada más que coger el rábano por las hojas.

Con frecuencia, con mucha frecuencia, el etiquetado es poco acertado, cuando no injusto y tenemos numerosos casos que así lo demuestran. Hace unos meses se realizó una magnífica exposición en Málaga, en el centro cultural La Térmica, titulada LEE MILLER, SURREALISTA, pero la apasionante vida de esta gran fotógrafa norteamericana es mucho más que la vida de una fotógrafa surrealista.
Las vidas de Lee Miller darían para escribir varios libros.
Veamos un breve resumen.

Elizabeth Lee Miller nació en Estados Unidos el 23 de abril de 1907.
Cuando tenía 7 años fue violada y contagiada con una enfermedad de transmisión sexual.
Además, desde pequeña y hasta ya bastante avanzada su juventud, su padre la estuvo retratando desnuda, en un contexto familiar que se respiraba como muy perturbador.

Cuando tenía 19 años estuvo a punto de ser atropellada en la calle, siendo salvada en el último momento por un viandante.
Esa persona resultó ser Condé Nast, fundador de la revista Vogue, en donde Lee Miller comenzó a desarrollar una exitosa carrera como modelo.
Durante diez años fue una de las modelos más cotizada en Nueva York.
Pero abandonó su carrera cuando fue fotografiada para un anuncio de compresas femeninas, que levantó un gran escándalo social.

Lee viajó hasta Francia y se presentó ante Man Ray, el gran genio surrealista. Consiguió ser su aprendiz, su musa y su amante.
Abrió su propio estudio fotográfico, alcanzando tal calidad en su obra fotográfica que hoy en día se cuestionan muchas obras atribuidas en principio a Ray y que parece que fueron realizadas por Lee Miller.
Un caso similar al de Gerda Taro y Robert Capa.

Lee Miller

Después de una tormentosa relación con Man Ray y de haber sido amiga de Pablo Picasso, Paul Eluard o Jean Cocteau, Lee volvió en 1932 a Nueva York donde continuaría desarrollando su trabajo fotográfico, hasta que dos años más tarde se casó con el rico empresario egipcio Aziz Eloui Bey y se trasladó a vivir a El Cairo, pero su matrimonio no duró mucho y en 1937 regresó a París.

De 1939 a 1945 Lee Miller formó parte del Cuerpo de Corresponsales de Guerra en Londres y en su ejercicio como fotoperiodista, fue corresponsal de Vogue durante los bombardeos alemanes sobre Inglaterra.
Recorrió Francia fotografiando entre otros los efectos del napalm en el asedio de Saint Malo, la liberación de París, la batalla de Alsacia y el horror en los campos de concentración de Buchenwald y Dachau.
Armada con su cámara, Lee Miller fue una de las primeras personas en entrar en el campo de Dachau, captando el dolor que ese sitio encerraba y que todavía se palpa al contemplar sus fotografías.

Una de las primeras personas en entrar en el campo de concentración de Dachau. Sus fotografía captaron el dolor que ese sitio encerraba. Lee nunca pudo superar su traumática experiencia como fotógrafa de guerra

De esa época es una de sus fotografías más icónicas.
Una tarde, después volver de Dachau, Lee pudo acceder al apartamento que Adolf Hitler tenía en Munich.
Allí se despojó de su uniforme de campaña, preparó la escena colocando un retrato de Hitler, y le pidió a su amigo, el fotógrafo David Sheerman que la inmortalizara.
En la fotografía, sus botas militares, están al pie de la bañera.
Su hijo, Antony Penrose, hace unas semanas, contó en Málaga, que con ese gesto su madre quiso traer la tierra, la porquería y la suciedad de Dachau hasta el cuarto de baño de la Bestia.
Era su forma de mancillar a Hitler.

Lee Miller fotografiada por David Shermann en la bañera del apartamento de Hitler en Munich. Una fotografía con la que la fotógrafa quiso mancillar al dictador

Terminada la guerra, no volvió a Estados Unidos.
Siguió fotografiando y especialmente se dedicó a retratar las agonías y muertes de niños, que fallecían sin poder usar antibióticos, por el tráfico ilegal de los estraperlistas.

En 1947 se divorció, casándose después con Roland Penrose.
Lee Miller, nunca pudo superar su traumática experiencia como fotógrafa de guerra. Dos años más tarde se trasladó a Inglaterra, a Sussex, donde vivió con su familia hasta que en 1970 un cáncer acabó con ella.

Publicado en Arte, Fotografía | Etiquetado , | Deja un comentario

LA PRIMAVERA QUE LO CAMBIÓ TODO

Si enciendes la televisión o la radio o si lees una publicación en papel o en una pantalla, en poco tiempo saldrán a tu encuentro palabras como “medio ambiente”, “cambio climático”, “desarrollo sostenible”, “desforestación” o “contaminación” que reflejan que existe una conciencia ambiental mundial y una preocupación global por el deterioro de la vida en el planeta Tierra.

Pero esa conciencia ambiental, no surge de la nada. Esta es la historia de una gran mujer, Rachel Carson. Y de su libro Primavera silenciosa que todo lo cambió.

Rachel Louise Carson, nació el 27 de mayo de 1907 en Springdale, Pennsylvania (EE. UU.) y sus primeros años transcurrieron en la granja familiar a orillas del río Allegheny. Allí exploraba con gran curiosidad el entorno que la rodeaba y leía con avidez libros que tratasen del mar, de autores como Herman MelvilleJoseph Conrad o Robert Louis Stevenson. A los 8 años comenzó a escribir historias, normalmente relacionadas con animales. Y a los once, publicó su primera historia en la revista St. Nicholas Magazine.

Rachel Carson

Rachel realizó la educación primaria en el colegio Springdale y después completó la secundaria en el Instituto Parnassus de Pensilvania en 1925, graduándose la primera de su promoción.

En el Pennsylvania College for Women, actualmente Universidad Chatham, al igual que en la escuela secundaria, llevaba una vida solitaria. Inicialmente estudió Literatura Inglesa, pero cambió la especialidad de sus estudios por Biología en enero de 1928.

En ese mismo año fue admitida en la Universidad Johns Hopkins, pero era el comienzo de la Gran Depresión y su padre, vendedor de seguros, había perdido el trabajo. Rachel tuvo que demorar un año, su entrada en la universidad.

En la John Hopkins, en 1932, finalizó sus estudios de Zoología y aunque en principio pretendía doctorarse en esta disciplina científica tuvo que abandonar la idea, para buscar un trabajo con el que ayudar a la economía familiar, especialmente maltrecha a raíz de la muerte de su padre.

Tras una acuciante búsqueda, finalmente consiguió ser contratada en el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (U.S. Fish and Wildlife Service), una agencia del Departamento de Interior de los Estados Unidos dedicada a la gestión, conservación y preservación de la vida silvestre. Allí Carson se dedicó a escribir numerosos textos divulgativos, así como guiones radiofónicos para un exitoso programa llamado “Romance bajo las aguas”. En 1936 opositó a una plaza en aquel Servicio, logrando obtenerla con el número uno.

Así comenzó su carrera como bióloga marina y, también, como escritora. Su función era revisar los trabajos de investigación y redactar textos y resúmenes para folletos que se hacían llegar a los profesionales del sector y al gran público en general.

Rachel Carson cumplió a la perfección con estas tareas y llegó a ser nombrada editora en jefe de todas las publicaciones del Servicio de Pesca y Vida Silvestre.

Pronto, y a pesar de las dificultades, en 1941, publica su primer libro sobre el mar, Under the wind, con buenas críticas y pocas ventas. Y en 1951, cuando prepara su segundo libro, toma la arriesgada decisión de dejar su trabajo y dedicarse a escribir a tiempo completo.

Por fin consigue el éxito, y son excelentes las ventas de sus nuevos dos libros sobre el mar, The sea around us, publicado en 1951 y que se mantuvo 86 semanas en la lista de ventas del New York Times, y The edge of the sea que apareció en 1955.

Preocupada por lo que conoce en diversos estudios, Rachel Carson comienza a investigar sobre el DDT y sus efectos e inicia la preparación de su siguiente libro, Primavera silenciosa.

El DDT (dicloro difenil tricloroetano) es un compuesto organoclorado principal ingrediente de los insecticidas. Es incoloro, muy soluble en las grasas y en disolventes orgánicos, y prácticamente insoluble en agua. Se usó en Europa y en la zona del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial para controlar los insectos que transmitían enfermedades como el mosquito de la malaria, los diversos insectos del tifus o las pulgas de la peste. Se convirtió en un insecticida de uso doméstico y agrícola, sin ninguna regulación que controlara su manejo. Y hasta se fomentó el uso desde la Administración Agraria de los Estados Unidos.

Si bien los beneficios del DDT eran bien conocidos, no ocurría lo mismo con la difusión de los daños que produce. Con los tratamientos a base de DDT desaparecen casi todos los insectos y no solo los que son el objetivo del pesticida, y el insecticida se acumula en otras especies que, poco a poco y por su persistencia, sufren su toxicidad y, en algunos casos, también acaban por extinguirse. «Así, escribía Rachel Carson, sin darnos cuenta llegaremos a nuestra particular primavera silenciosa”.

El libro se publicó por entregas en la revista New Yorker en 1962 y, avisada la industria agroquímica sobre su contenido, intentaron impedir su edición como libro. Los ataques fueron terribles, tanto a su libro como a ella misma. Dijeron que sus datos no eran fiables, que no era doctora y que la única explicación de que, siendo una mujer atractiva, no se hubiera casado se debía a que era comunista.

Pero el libro se publicó y tuvo un éxito extraordinario. Llegaron las alabanzas, los apoyos y los elogios, aunque, los ataques nunca cesarían.

Desde el punto de vista conceptual, Rachel Carson popularizó que nuestra especie no es dueña de la naturaleza, sino parte de ella, como cualquier otro ser vivo. Hasta entonces éramos dueños y si conservábamos alguna parte de la naturaleza era porque nos gustaba, era bella, hermosa y nos hacía felices y, además, nos sentíamos generosos. Así empezaron a crearse, ya en el siglo XIX, los primeros parques nacionales y reservas de todo tipo. Pero el DDT, obra nuestra, dañaba la naturaleza y, además, nos dañaba a nosotros porque, lo aceptáramos o no, éramos, y somos, parte de esa naturaleza.

Rachel Carson, sufrió una mastectomía en 1960 por un cáncer de mama que se le diagnosticó cuando escribía el libro. Cuatro años mas tarde fallecía en Maryland.

Nunca se ha probado fuera de toda duda la relación entre el DDT y el cáncer, pero las exhaustivas revisiones de la bibliografía publicada que hace la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, integrada en la OMS, llevan a la conclusión de que faltan datos fiables y de que, en todo caso, es un compuesto sospechoso de ser cancerígeno. En EE. UU. se prohibió su uso en 1972. Cinco años más tarde en España.

La obra y el testimonio de Rachel Carson fue la que ayudó a la creación de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (Environmental Protection Agency), a controlar el uso del DDT y de otros pesticidas, a la celebración del Día de la Tierra, a las leyes que se dictaron en muchos países del planeta sobre pesticidas y productos similares y al desarrollo de una conciencia ambiental.

Publicado en Ciencia, Divulgación, Libros, Responsabilidad, Sostenible | Etiquetado , , , | Deja un comentario

ROSALIND FRANKLIN Y EL ADN

La primera vez que escuché aquellas tres letras, ADN, fue en televisión, en 1971, donde aparecía un hombre estrafalario con llamativo bigote, pintor para más señas, que pronunciaba un nombre tan largo como interesante: ácido desoxirribonucleico. Seis años más tarde yo ingresaba en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Córdoba. Allí, en las más de veinte asignaturas, cuyos contenidos tuve que aprender y superar en examen, nunca me hablaron de cómo fue aquel descubrimiento de la estructura del ADN.

El ADN fue aislado por primera vez en 1869. Más tarde, en 1919, se comenzó a conocer su composición y a entender su papel como molécula que contiene las instrucciones genéticas usadas en el desarrollo y funcionamiento de todos los organismos vivos. Desde ese momento, y hasta 1953, muchos equipos de investigación trabajaron para determinar la estructura del ácido nucleico.

En uno de estos equipos trabajaba nuestra protagonista de hoy: Rosalind Elsie Franklin.

Rosalind había nacido en 1920 en el seno de una prominente familia judía de Londres. Desde su infancia, demostraba habilidades escolares excepcionales. Fue aceptada en la universidad a los 18 años, y estudió Ciencias Naturales en el Newnham College de la Universidad de Cambridge, donde se graduó en 1941, especializándose en Química y Cristalografía. En 1942 fue contratada como investigadora y tres años más tarde alcanzó su doctorado. Desde 1947 a 1951 investigó en Francia convirtiéndose en una gran cristalógrafa de rayos X, y en 1951 se unió al King’s College de Londres.

En ese tiempo Rosalind ya era muy activa en organizaciones sindicales y en el movimiento del sufragio femenino lo que, unido a su gran inteligencia y su enorme capacidad de trabajo, provocó un continuo enfrentamiento con el biofísico Maurice Wilkins que, como Rosalind, también trabajaba en la Unidad de Biofísica del Consejo de Investigación Médica.

Al mismo tiempo, el biólogo James Watson y el biofísico Francis Crick, del Laboratorio de Cavendish en la Universidad de Cambridge, investigaban sobre la estructura tridimensional del ADN. Una y otra vez construían posibles modelos que cumpliesen todos los conocimientos fisicoquímicos que ya se sabían, sin embargo, esas estructuras siempre fallaban, hasta que Wilkins les mostró una fotografía, la número 51 (construir una maqueta de algo, siempre es más fácil, si te muestran una fotografía de ese algo)

La fotografía 51 y otras, las había realizado Rosalind Franklin mediante la técnica de la difracción de los rayos X y revelaba por primera vez la estructura de la vida y la forma en la que actualmente la comprendemos. Es la primera imagen que mostraba la estructura de doble hélice del ácido desoxirribonucleico, el ADN.

Wilkins mostró la fotografía a Watson y Crick, sin el permiso de Franklin, así ellos pudieron reformular su modelo y publicar, en 1953, un artículo con la definitiva estructura del ADN.

Rosalind Franklin falleció en 1958, a los 37 años, de un cáncer de ovario, probablemente a consecuencia de sus repetidas exposiciones a la radiación durante sus investigaciones.

En 1962, el rey Gustavo VI Adolfo de Suecia, a propuesta del Instituto Karolinska, entregó a Watson, Crick y Wilkins el Premio Nobel de Fisiología o Medicina “por sus descubrimientos acerca de la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su importancia para la transferencia de información en la materia viva”.

La muerte de Rosalind Franklin evitó al Comité Nobel tener que afrontar una situación incómoda ya que el Premio no puede ser recibido por más de tres personas y nunca de manera póstuma.

A Rosalind Franklin no se la mencionó, ni se reconoció su contribución, en el mayor descubrimiento científico de todos los tiempos.

P.S. Watson, que en la actualidad tiene 93 años, nunca reconoció que su éxito científico se lo debió al trabajo de Rosalind Franklin, es más, cuando se refería a ella, la llamaba Rosy y cuestionaba, rozando el insulto, su forma de vestir o de maquillarse.

Watson realizó diversas declaraciones polémicas, muy debatidas por otros científicos y por grupos de derechos civiles. La primera polémica estalló en los años 90 del siglo pasado, cuando dijo que se debería otorgar a las mujeres la posibilidad de abortar si los análisis preparto mostraran que “su hijo va a ser homosexual”.

En octubre de 2007, declaró que “los negros no tienen por qué poseer la misma inteligencia que los blancos”, manifestando sentirse «inherentemente pesimista sobre las perspectivas de África«, porque «todas nuestras políticas sociales están basadas en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra”. El escándalo fue tan grande que a los seis días dimitió y se jubiló.

El reconocimiento a Rosalind Franklin no para de crecer, pero su caso no es un suceso aislado. Desde 1901, sólo 58 mujeres han sido galardonadas con el premio Nobel, frente a 876 hombres.

Publicado en Ciencia, Divulgación, feminismo | Etiquetado , | Deja un comentario

HENRIETTA LACKS, INMORTAL

Henrietta se despertó con la ingle mojada. Pensó que podía tratarse de una pérdida de orina más, como le había ocurrido otras veces, pero en seguida supo que era algo diferente.

Al encender la luz comprobó que sus piernas estaban manchadas de sangre.

Despertó a su marido:

– ¡David, levanta! ¡Nos vamos al Hopkins!

Mientras, llenaba la bañera para asearse, se introdujo un dedo en la vagina y tocó “aquello” que tanto temía.

Hacía más de un año que les había confesado a sus primas, que sentía “un nudo dentro de la barriga”. Ahora lo había tocado. Era como una canica, pequeña y dura.

David y Henrietta Lacks, se subieron en su viejo Buick para recorrer los 33 kilómetros que separaban su casa, en Clover, del Hospital Johns Hopkins, en Baltimore. Por fin llegaron ante la sobrecogedora imagen de aquel hospital decimonónico, el Johns Hopkins. Uno de los pocos hospitales que atendía a la población pobre y de color.

En recepción dio sus datos, llena de miedo:

– “Soy Henrietta Lacks, vivo en Clover, tengo 31 años y he parido 5 hijos. Vengo sangrando. Necesito que me vea un médico”.

Le hicieron esperar hasta que llegó su turno. Era una sala de espera, fría, llena de viejos bancos de madera, donde había unas diez personas, todas negras.

Mientras esperaba, a la mente le acudieron recuerdos inconexos y caóticos.

Su auténtico nombre era Loretta Pleasant y ya nunca sabría por qué la llamaban Henrietta. Eran esas cosas que ocurrían en los pueblos. A algunas personas se las llamaba por un nombre diferente de aquel con el que habían sido inscritas. El apellido que usaba era el de su marido, su primo, ese “desgraciado” que le había hecho 5 hijos, que le había contagiado la sífilis y la gonorrea y que nunca le dio un momento de felicidad.

Henrietta Lacks

Henrietta había nacido en Virginia, había tenido una infancia dura. A los 14 años tuvo a su primer hijo. Fueron años difíciles, como el resto de su vida, años en los que cuidó de toda la familia, mientras hacía los trabajos más duros.

Había pasado media hora cuando la llamaron por su nombre, allí la recibió el doctor Howard Jones, ginecólogo interno de guardia ese día, 29 de enero de 1951.

El doctor Howard la reconoció y rápidamente dio un primer diagnóstico de lo que Henrietta llamaba “el nudo”. Era un tumor que había que biopsiar. La biopsia tuvo lugar diez días después.

David y Henrietta volvieron a su casa y a sus vidas, pero Henrietta no olvidaba “el nudo que llevaba dentro”. Seis meses más tarde llegó el diagnóstico: “Carcinoma epidermoide cervicouterino, Estadio I”.

El doctor Jones había cultivado las células extraídas de la muestra biopsiada de Henrietta durante meses. En los meses siguientes al diagnóstico de su enfermedad recibió sesiones de radio y quimioterapia, que no evitaron su fatal desenlace.

Finalmente, Henrietta Lacks falleció el 4 de octubre de 1951, pero sus células estaban vivas. Se cultivaban en el John Hopkins, hasta el 31 de mayo de 1952, momento en el que se distribuyen las HeLa por primera vez. Estas células, a las que llamaron HeLa en recuerdo a Henrietta Lacks.

George Gey, destacado investigador de virus y cáncer, había investigado las células de todas las pacientes que acudían al Hospital Johns Hopkins con cáncer de cérvix. Cultivo tras cultivo, todas las células morían sin poder evitarlo, hasta que el doctor Gey obtuvo las células HeLa.  Comprobó que no solamente no se morían, sino que se multiplicaban cada 24 horas.

Es este momento donde el impacto y la repercusión de este descubrimiento convierte a Henrietta en inmortal. Las células HeLa comienzan a distribuirse gratuitamente por los laboratorios de biología celular de todo el planeta para estudiar los efectos de toxinas, de diferentes medicamentos y también sirvió para desarrollar la vacuna contra la polio. Las células HeLa se llevan utilizando desde hace más de medio siglo, para probar los efectos de la radiación y de los venenos sobre ellas. Estas células han sido fundamentales para estudiar el genoma humano y para conocer mejor el funcionamiento de los virus. Han sido imprescindibles en la investigación del VIH.

Para tener una ligera idea de la contribución de estas células al conocimiento científico baste citar que, hasta la fecha de hoy, se han publicado más de 80.000 artículos científicos sobre estudios realizados con ella y se han registrado más de 11.000 patentes, lo que ha generado un inmenso negocio de compraventa que mueve miles de millones de dólares al año.

Células HeLa

A comienzos del año 2021, un simple vial de células HeLa se puede comprar por una cantidad que oscila entre los 400 y los 2.000 dólares.

De ese movimiento económico, los descendientes de Henrietta Lacks, nunca recibieron nada. La tercera generación, sigue siendo pobre.

Richard Dawkins, el célebre divulgador científico autor del libro “El gen egoísta”, manifestó que los seres humanos somos solamente portadores del material genético, que la misión del género humano es perpetuar en lo posible, los genes que llevamos. Si esto es así la única persona que lo ha conseguido, se llama Henrietta Lacks, la única persona que habría alcanzado “la inmortalidad”. Ella, que nunca dio su consentimiento y nunca recibió nada a cambio por su contribución al conocimiento humano.

Son cosas que te suceden cuando eres mujer, pobre y negra.

Publicado en Ciencia, Divulgación | Etiquetado , | Deja un comentario

GRACIAS LEBRIJA TV

El pasado lunes fui invitado a participar en el programa LA HORA DE MARÍA PRIMAVERA de LEBRIJA TV.

Aquí tenéis el enlace:

http://www.lebrija.tv/la-hora-de-maria-primavera-lunes-20-de-julio/

Mi entrevista comienza en el minuto 27.

Publicado en Fotografía, IFAPA, Video | Etiquetado , | Deja un comentario

«GRÂNDOLA, VILA MORENA» Y EL ERROR QUE LA HIZO FAMOSA

En la madrugada del 25 de abril de 1974, exactamente a las 0,20 h, la emisora radio Renascença emitía «Grândola, Vila morena«, que era la segunda y última señal para dar comienzo al movimiento revolucionario que derrotaría a la dictadura de Salazar y llevaría la libertad a Portugal.

Desde entonces esa canción se convirtió en un himno revolucionario y en una de las preferidas por las personas amantes de la libertad.

Lo que viene a continuación es el relato, basado en declaraciones del cantante portugués Jose Mario Branco, de cómo fue la génesis que la convirtieron en la canción de la revolución más hermosa y de cómo un error tecnológico lo logró.

En 1971, José «Zeca» Afonso llegó a París para grabar lo que se convertiría en su álbum Cantigas do Maio, una de las canciones que propuso para este álbum se llamaba «Grândola, Vila morena».

Era una canción simple con tres bloques, aparentemente tan simple como tantas canciones de este brillante cantante, que, en sus palabras, solo se había cantado una vez en la comunidad a la que la dedicó, la Sociedad Musical Fraternidade Operária Grandolense.

Branco le propuso a Zeca Afonso darle a la canción la estructura tradicional del canto alentejano: la secuencia del punto (solista inicial), desde arriba (presentando una segunda voz más alta) y el coro masculino bajo. Además, era aconsejable cambiar la estructura de las letras agregando la inversión de los bloques tan típicos de esta forma de coral. Y así fue. Se decidió presentarlo en esa forma, sin agregar ningún instrumento que no fueran voces.

Sin embargo, influenciado por las imágenes que José Mario Branco recordaba, las de los hombres abrazados en el Bajo Alentejo, regresando de la limpieza del monte, al final de la tarde, cantando camino a sus casas, propuso que en la canción se escucharan sus pasos en el camino.

Branco enseñó a Zeca, al cantante Francisco Fanhais y al guitarrista Bóris (Carlos Correia) cómo los campesinos hicieron estos pasos: alternativamente, en un compás cuaternario, un pie se arrastra y, en la próxima vez, aterriza en el suelo: el siguiente movimiento el otro pie completa el compás cuaternario.

José Afonso aceptó la propuesta, y eligieron una noche, muy tarde, para evitar ruidos parásitos en la carretera y en los campos vecinos. Así, José María Branco colocó cuatro micrófonos en la grava del jardín del estudio, localizado en el castillo de Hérouville, pequeño pueblo situado a 30 km de Paris.

Con un metrónomo con el tempo en una de las pistas, y a las 3 de la madrugada en una de esas noches, grabaron los pasos en la arcilla.

En los días siguientes se grabaron las voces: Zeca cantando el punto y la parte superior, y Fanhais, Bóris y José María Branco cantando el coro.

La canción se incluyó así en el álbum “Cantigas do Maio” y, tres años después, un 25 de abril de 1974, llegó el momento de la liberación. Y el sonido que sonó en ese momento era “Grândola, Vila morena”.

Revolución-de-los-claveles

Al líder más carismático de la revolución, el mayor Otelo Saraiva de Carvalho, le preguntaron porqué eligieron esta canción para dar la señal del 25 de abril.  Y él respondió: «Porque es una canción de una manera tradicional que suscitaría menos sospechas, porque es de José Afonso y, sobre todo, por el sonido de los pasos en el aire de la marcha militar…»

En otras palabras, en la mezcla de la canción se había cometido un error porque lo que para los artistas eran pasos lentos y arrastrados, sonaba para todo el mundo con el doble de ritmo, como si fueran botas militares avanzando.

Es decir, el sonido de arrastrar el pie no se distingue del sonido de descansar el pie.

Y de esta manera un error tecnológico, determinó el futuro histórico de una canción.

 

 

Publicado en Democracia, Fascismo, Historia, Música, Política, Responsabilidad, Solidaridad | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

LA PANDEMIA DE LAS MENTIRAS

Entre 1918 y 1919, durante 18 meses, una pandemia vírica se extendió por gran parte del planeta. Comenzó en marzo de 1918 en Fort Riley, Kansas (USA).

No hay unanimidad en la cifra total de personas fallecidas, pero la estimación más común cifra en 50 millones las muertes acaecidas. Otros estimaciones elevan el recuento hasta los 100 millones.

La pandemia, que fue causada por una cepa vírica del H1N1, recibió el nombre de gripe española.

SpanishFluPosterAlberta

Podría haberse denominado de otra manera, como gripe del 18 o gripe norteamericana. Sin embargo ha pasado a la historia como la gripe española y eso que las bajas en España fueron de 200.000 personas, mientras que en otros países tuvo una mayor mortalidad (China 30 millones, Estados Unidos 500.000, Francia e Italia 400.000 cada país ).

Pero, entonces ¿de dónde vino ese gentilicio que para siempre la identificó?. Es sencillo de explicar. Cuando aparece la pandemia, se está desarrollando la Primera Guerra Mundial. La censura informativa está presente en las naciones beligerantes, pero España es una nación neutral en el conflicto bélico. Las informaciones sobre los fallecimientos que causa el virus, circulan con mayor rapidez que la enfermedad y así en el pensamiento colectivo se asocian los términos gripe y española. De esa manera, y gracias a muchos informadores, en especial al corresponsal del New York Times, la pandemia de 1918 ha pasado injustamente a la historia como la gripe española. Una gran mentira.

La pandemia actual no es ajena a las mentiras. Las noticias falsas, los bulos y las estadísticas erróneas nos están invadiendo por doquier. Ahí van tres ejemplos:

Según el mapa elaborado por la Whiting School of Engineering de la Johns Hopkins University, Rusia sólo ha tenido una persona fallecida por el Covid-19:

Captura de pantalla 2020-03-24 a las 18.09.37

¿De verdad? Yo no me lo creo ni harto de vodka Stolichnaya.

Otro ejemplo más.

Según las estadísticas oficiales, en Alemania el virus tiene una tasa de letalidad del 0,4 % mientras que en España es del 6’8 % y en Italia del 9,5 %

Captura de pantalla 2020-03-24 a las 17.58.44

¿Significa eso que el virus allí mata menos o que en el país teutón dispone de una pócima mágica anti-Covid-19?

No. La explicación es más sencilla: si una persona fallece por el virus pero padecía con anterioridad de un proceso oncológico o de diabetes, se contabiliza como fallecida por cáncer o por diabetes. Y así la cifra de muertes por el coronavirus, crece poco. Podría aumentar si se realizasen necropsias, pero al no efectuarse estas, nos preocupamos menos ¿verdad?

Y el último ejemplo.

Muchos amigos míos están ufanos porque el número de contagios confirmados en Andalucía es de los más bajos en España. Y eso, representado en un mapa, da un color casi inmaculado al territorio andaluz.

Captura de pantalla 2020-03-24 a las 18.01.07

Siento aguar la fiesta y aunque me digan que me autoflagelo, no lo hago. Seguramente ese color prístino obedezca a varios factores. Uno de ellos es que durante casi cuarenta años, en Andalucía se ha apostado por la Sanidad Pública (no como en otras Comunidades, como por ejemplo Madrid) y aunque el gobierno andaluz anda desmantelando todo lo que puede, como sólo lleva un año en el poder, no ha tenido todavía mucho tiempo de hacer daño.

Pero la explicación es todavía más sencilla y puede corroborarse consultando a cualquier sanitario/a de Andalucía: se están haciendo poquísimos tests detectores de coronavirus. Si no sé realizan, no se detectan.

Sí, esta pademia, podría denominarse como la pandemia de las mentiras.

 

 

Publicado en Ciencia, Divulgación, Historia, Responsabilidad, Salud | Etiquetado , , | Deja un comentario