DEJADME LLORAR

Mi amigo José María Montero, que acostumbra a estar sembrado cuando habla o escribe sobre Gastronomía, Divulgación Científica o la Vida, sostiene que tras una potente experiencia hay que dejar pasar un tiempo, “porque la emoción, cuando es intensa, nubla la palabra, y uno puede caer en la desmesura o en la aburrida obviedad“. En la confianza de que ya haya dejado pasar las horas suficientes, desde el estreno ayer, del documental “DEJADME LLORAR. EL GENOCIDIO OLVIDADO”, escribo estas líneas.

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Nunca he visto el Gran Teatro de Córdoba, como anoche.
Estaba repleto de gente.
Y repleto de silencios, de aplausos y de emociones.
Se presentaba la película de Jordi Gordon: DEJADME LLORAR. EL GENOCIDIO OLVIDADO.
70 minutos en los que se muestran los crímenes de lesa humanidad que el franquismo perpetró en Córdoba y su provincia.
Unos asesinatos, 4.000 en Córdoba, 12.000 si se incluye la provincia, que de manera sistemática y planificada reprimieron a la sociedad cordobesa.
Pero no solamente los muertos fueron las víctimas.
Las viudas, los hijos y los nietos fueron y son, “las otras víctimas”.

El estupor no tiene límites cuando conoces, que muchas veces, el crimen no terminaba con el asesinato.
Tal y como practicaba la Inquisición Española, después del asesinato se imponían multas, que tenían que pagar los familiares y el Estado Fascista se incautaba de los bienes, produciendo un expolio y generando un grave quebranto económico para la subsistencia de viudas y huérfanos.

Y esas otras víctimas reclaman justicia y reclaman conocer la verdad.
Desean algo tan básico, como es poder honrar a sus muertos.
Necesitan cerrar el proceso del luto. Un luto que pronto hará 80 años.
Algunos solo quieren “acariciar sus huesos“.

Y frente al ansia por la búsqueda de la verdad, ahora, como antes, el silencio cómplice y el miedo, nos vuelve cobardes.

Dicen que vivimos en Democracia, pero somos el segundo país del mundo que tiene mayor número de desaparecidos, según la ONU.
Únicamente supera nuestra lista de desaparecidos, Camboya.
Ni siquiera Chile o Argentina tienen tantos desaparecidos, porque aquí el manto del miedo, cubrió la impunidad de los asesinos, de sus familias y de sus negocios.

Y tenemos una deuda.
Una deuda con las víctimas. Con las asesinadas y con las que sobrevivieron.
Tenemos una deuda con nosotros mismos.
No seremos nunca un estado democrático, mientras las cunetas y las fosas acojan los cuerpos vilmente asesinados.
No seremos nunca una sociedad sana, mientras no extirpemos las raíces del miedo.

Este documental debería verse en todos colegios e institutos de España.

Ni olvido. Ni perdón.

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4 respuestas a DEJADME LLORAR

  1. Nundah3 dijo:

    Ni olvido, ni perdón. Totalmente de acuerdo. Es vergonzoso que tantos años de “democracia” no hayan servido para poner cada cosa en su sitio y sanar las heridas que produjo el miedo y el terror. El silencio opresor se cura con la palabra iluminadora.

  2. Mabel Angulo dijo:

    Precioso Pepe, con tu permiso se lo hago llegar a Jordi, amigo

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