¿ASESINATO EN EL TARAJAL?

Cuando pensé en tener un blog personal, creía que todas las entradas serían mías. Pero hoy no me resisto a copiar y pegar  el texto de mi admirado Juan Carlos Mestre, que suscribo de pe a pa.

¿ASESINATO EN EL TARAJAL?

“La tarde de ayer fue hermosa en la Sierra de Madrid. Así que me salí al campo a leer las 64 páginas de un informe, escrito por la ONG Caminando Fronteras, sobre la muerte de 15 inmigrantes en El Tarajal el 6 de febrero. Fue un terrible error. No es buena literatura para el jardín. Hasta la primavera te da asco. La sola lectura de los asépticos partes clínicos y forenses, tras reconocer los médicos de la ONG a heridos y a muertos, te da ganas de vomitar sobre las margaritas o sobre cualquier otra cosa bella que se te ponga por delante. Se te pudre marzo de repente y no sabes hasta cuándo.

En el exhaustivo y crudelísimo informe de esta ONG se incluyen entrevistas con 28 supervivientes de la invasión pacífica del día aquel, partes médicos de varios heridos elaborados por facultativos voluntarios y que ejercen en los sectores privado y público, y visitas forenses a tanatorios marroquís para reconocer a los cadáveres. A pesar de que se trata de un documento desapasionado y científico, las imágenes y las voces vivas y muertas que me proyectaba cada página del texto me fueron aterrorizando poco a poco, y yo me jacto de ser un lector muy duro, y estuve a punto de irme antes de terminarlo. Pero no sabía adónde.

Varios de los heridos y los muertos tienen hematomas inmensos en la cara, circulares, inequívocamente causados por los impactos de las balas de goma utilizadas por la Guardia Civil. Uno de los heridos ha perdido un ojo, muchos sufrieron impactos en los ojos mientras nadaban hacia la orilla… Los guardias civiles españoles demuestran buena, pero no muy honrada, puntería. El viaje al horror al que nos somete la lectura de la exhaustiva investigación de aquellos hechos realizada por Caminando Fronteras debería ser de estudio obligatorio en los colegios. Aunque no a edades muy tempranas, pues se podría abortar demasiado pronto el orgullo del niño de pertenecer a la especie.

“Hemos atravesado todos los controles y hemos llegado al agua. Cuando estábamos en el agua [los guardias civiles] han salido y han empezado a dispararnos al cuerpo. Disparaban y los flotadores se pinchaban. De golpe veo un humo que se eleva desde el agua, era el gas lacrimógeno que lanzaban, eso ahogaba a las personas. […] Mi amigo con quien iba siempre y con el que he llegado a Marruecos ha perdido su vida. La única imagen que recuerdo es el humo que se elevaba desde el agua”.

Caminando Fronteras ha recogido un número suficiente de testimonios semejantes a este como para que el juzgado español al que corresponda empiece a desperezarse y se arranque a imputar tricornios. Pues todo apunta a que en aguas del Tarajal se puede haber cometido un crimen, mi querido Fernández. Ay, si los ministros fueran al menos tan perspicaces como lo fue Watson.

Pocos días después de aquel naufragio, vi de refilón en una tele la entrevista a un sacerdote con aspecto bonancible y acento gallego, que decía que los hechos del Tarajal se recordarán para vergüenza nuestra durante muchos años, que a esta salvajada todavía no le damos la trascendencia que va a tener a corto, medio y largo plazo. Que nunca se olvidará, en resumen. Estoy totalmente de acuerdo con esta predicción. Los sucesos del Tarajal tienen todos los elementos necesarios para convertirse en la imagen icónica de la barbarie europea ante el fenómeno de la inmigración. Los sucesos del Tarajal se estudiarán –aunque eso ya dije que deberíamos adelantarlo– en los colegios. Igual que se estudia la toma de la Bastilla como prontuario de la Revolución Francesa.

Pasarán los años, y seguramente dentro de unas décadas se rodará una película en 4D sobre aquellos hechos inhumanos y salvajes. Y nuestros nietos la verán como nosotros vemos hoy el trato que se le daba a los esclavos estadounidenses en Django desencadenado: con estupor y cierta dosis de razonable incredulidad. Dirán nuestros nietos lo mismo que decimos nosotros ahora: ¡Qué bárbaros fueron los abuelos! Y nuestras nietas llorarán por el protagonista asesinado en El Tarajal como ahora se llora con Titanic. Mientras tanto, mientras no llega la película, la justicia debe de ir adelantando trabajo a los futuros guionistas y descubrir quiénes son los malos. Solo con las pruebas y los testimonios que aporta Caminando Fronteras da la impresión de que la primera imputación debería de exceder el homicidio involuntario. ¿Se cometió algún asesinato en El Tarajal, querido Fernández Watson? Hay quince muertos, y tienen muy poca pinta de haber muerto de muerte natural. Y que alguien me devuelva medio marzo, por favor.

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CÓDIGO PENAL ESPAÑOL

LIBRO II

TÍTULO PRIMERO

Del homicidio y sus formas

Artículo 138

El que matare a otro será castigado, como reo de homicidio, con la pena de prisión de diez a quince años.

Artículo 139

Será castigado con la pena de prisión de quince a veinte años, como reo de asesinato, el que matare a otro concurriendo alguna de las circunstancias siguientes:

1.ª Con alevosía.
2.ª Por precio, recompensa o promesa.
3.ª Con ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido.”

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