EL NOMBRE NO ES SUFICIENTE

En esta semana que ahora termina, diversos medios de comunicación cordobeses, no todos claro, se han hecho eco de la decisión de la Iglesia católica de Córdoba de llamar a la “Mezquita-Catedral” por su nombre y no por el de “Catedral, antigua Mezquita”.

El Cabildo catedralicio y con él, el obispo Demetrio Fernández, asegura que es consecuencia de una nueva “imagen de marca”, de una nueva “imagen corporativa” y que como resultado han decidido denominar al monumento como “Conjunto Monumental Mezquita-Catedral”. Omiten reconocer que el cambio de actitud es el fruto del trabajo de años de la ciudadanía, vehiculado a través de la Plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba: patrimonio de tod@s”.

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En primer lugar queda por ver en qué quedará el reciente cambio, porque el representante del Cabildo no ha parado de señalar que este sólo será respecto del uso turístico y algunos nos tememos que para otros usos, seguirán intentando catequizarnos con la monserga de “Catedral de Córdoba, antigua mezquita”.

Pero es que el cambio no es ni para agradecer, puesto que ha sido el fruto de la lucha de los/as cordobeses/as, ni tampoco es lo importante. El nombre pertenece a lo visceral, a lo atávico, a la esfera de los sentimientos. Así lo manifestamos en la primera reunión de la Plataforma, a la que asistimos, allá por el año 2013. Decíamos: “si el obispo Fernández es inteligente rectificará rápidamente su error, restituirá la denominación de siempre, la de Mezquita-Catedral y no soliviantará a una ciudadanía, porque lo que realmente le interesa a la Iglesia católica de Córdoba no es el nombre, sino la propiedad del monumento”.

Previsiblemente el obispo Fernández no rectificó, como ahora hace, y aumentó los esfuerzos en todas direcciones para borrar el término Mezquita. No reparó en subvenciones a medios de comunicación dóciles, ni a colectivos ciudadanos “capillitas”, otorgó becas y premios por doquier pero sólo consiguió que la ciudadanía se indignase y que varios centenares de miles de firmas en todo el mundo, clamasen contra ese atropello.

En esa intransigencia integrista católica, Demetrio Fernández encontró la tibieza de algunos/as. Por suerte, ni todos/as los/as socialistas somos tan cobardes, ni todos/as los/as responsables y exresponsables de la Junta de Andalucía somos tan indolentes y pese a ataques de todo tipo, vamos a seguir luchando hasta conseguir lo importante.

Y lo importante no puede ser otra cosa, nada más que, que la Mezquita-Catedral de Córdoba sea patrimonio público, patrimonio de todos/as los/as ciudadanos/as de Córdoba. Y que ninguna institución, empresa o secta, se apodere de lo que es un bien público. Eso es lo importante y no el nombre. Lo importante es la propiedad y la gestión del uso. El nombre no es suficiente.

Este texto ha sido publicado por el diario digital CORDOPOLIS, en su edición de día 3 de abril de 2016.

Cordópolis, 03/04/16

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