Conocí este poema en la voz de Mayte Martín y descubrí tantas cosas…
Luego, fue Manuel Alcántara, quien remató la faena: «el agua se pone triste, con mi naufragio por dentro»
Conocí este poema en la voz de Mayte Martín y descubrí tantas cosas…
Luego, fue Manuel Alcántara, quien remató la faena: «el agua se pone triste, con mi naufragio por dentro»
No son lo que parecen. Parecen fruta.
Pero son mucho más.
Son el objeto que guardaremos celosamente en un congelador, para que a partir de septiembre, podamos hacer divulgación científica con ellas. Porque con ellas realizaremos el taller de extracción de ADN, con métodos caseros.
Y son más: son la expectación y la sorpresa de muchos rostros juveniles que hasta ese momento habrán visto cientos de veces la «doble hélice», pero por primera vez podrán tocarla con sus dedos.
Ilusión, sorpresa, expectación…y divulgación científica.
No. No son solamente fresas.
Vivimos en un mundo dominado por un exceso de información.
Por todos los lados nos bombardean, a todas horas, con información.
Y eso ya es un problema porque está alterando nuestra capacidad de atención y nos está volviendo cada vez más superficiales. Es un problema que ya tiene su neologismo para etiquetarlo: INFOXICACIÓN. Nos están convirtiendo en «lectores/as de grandes titulares».
La llamada Ley de Murphy establece que «si algo puede salir mal, saldrá mal» o en su versión más actualizada que «si algo puede empeorar, lo hará». Ignoro si estas aseveraciones carecen de una mínima base científica, pero por si no teníamos bastante con la sobrecarga informativa, con la infoxicación, ahora constatamos que una parte de esos mensajes que recibimos son mensajes falsos y que trasladan al receptor información falsa y fraudulenta.
Si navegamos por las páginas webs o por las redes sociales, es muy fácil encontrar informaciones que son auténtico humo. Eso que los anglosajones denominan «Snake oil«. Son informaciones fraudulentas que pueden ocasionar daños incalculables.
Hace un tiempo descubrí en un red social una información que venía a asegurar que el cáncer se curaba tomando una solución de agua bicarbonatada con limonada. Llevado de mi condición de científico, expuse a los responsables de la publicación la falsedad de sus argumentos y la gravedad en la que incurrían si alguien, con menos formación que yo o con menos espíritu crítico que yo, abandonaba un tratamiento quimioterápico, para beberse cada día un vasito de limonada con bicarbonato.
Mis esfuerzos fueron vanos. Lo único que conseguí es que toda una cohorte de iluminados cayera sobre mí y me dedicasen todo tipo de insultos.
Y desde entonces tengo un «run run» que me come por dentro. «Eso» en lo que pienso tanto es en la RESPONSABILIDAD que tenemos la comunidad científica.
Los/as científicos/as, al menos los pertenecientes al Sector Público, tenemos una responsabilidad añadida. Somos los garantes de la información fidedigna. La sociedad nos ha formado. Ha invertido en nosotros y nosotros/as custodiamos el saber científico. Pero no lo custodiamos para engordar endogámicamente nuestros curricula. Tenemos una responsabilidad: la de dejar claro que es científico y que es humo.
Y los/as fiscales, también. Debería perseguirse de oficio, la difusión de información manifiestamente falsa. ¿Por qué? Sencillamente porque eso es TERRORISMO.
Si alguien por leer una información falsa, abandona un tratamiento anticáncer y como consecuencia, fallece ¿no es eso terrorismo?.
Con el agravante de que una bomba terrorista que estalla, una vez causados los estragos, pierde su funcionalidad. Pero esa información fraudulenta continuará causando daños y daños, mientras no sea eliminada y los responsables de su difusión, juzgados y condenados.
Desde aquí, reclamo la acción de la Fiscalía.
Concierto ofrecido el jueves 12 de junio de 2014 por el grupo ARBOLERAS en el marco del XIII Festival Internacional de Música Sefardí, en el Jardín Botánico de Córdoba.
El martes 10 de junio de 2014, tuve el privilegio de asistir al concierto de Talya G.A. Solan y The Israeli Ethnic Ensemble, en el Jardín Botánico de Córdoba. En el marco del XIII Festival Internacional de Música Sefardí.
Los presentaron como los nº 1 de la música sefardí. Yo no sé si lo son. Pero está claro que son buenos. Muy buenos.
Dicen las noticias que el presidente Rajoy lleva dos años y medio «gobernando» España.
Dicen las noticias que Rajoy ha tardado ese tiempo en visitar un centro de investigación.
Dos años y medio.
En ese tiempo ¿cuantas iglesias, basílicas y catedrales ha visitado?. ¿Cuántos estadios de futbol y plazas de toros?. ¿Cuántos cuarteles e instalaciones militares?. ¿Cuántos bancos?.
Siento vergüenza.
Anoche dio comienzo el XIII Festival Internacional de Música Sefardí de Córdoba.
En el hermoso marco del Jardín Botánico, las canciones sefarditas interpretadas por Milo ke Mandarini, Efrén López y Miriam Encinas traían aires de Turquía, de los Balcanes o del norte de África.
La seductora voz de Isabel Martín me llevó de las calles de la judería de mi Córdoba a mis añoradas calles judías del Toledo de mi adolescencia.
Los humanos del siglo XXI somos muy presuntuosos. Creemos que lo hemos descubierto ya todo.
Ahora andamos intentando conseguir ciudades y casas más habitables, más agradables y más bioclimáticas.
Recuerdo aquella mañana en Madrid, camino del CaixaForum. Unos metros antes de llegar, ya se divisaba un estupendo jardín vertical que todos los turistas, incluído yo, se apresuraban a inmortalizar con sus cámaras digitales.
Había olvidado que hacía mil años, en las casas andalusíes de la Qurtuba califal ya se había diseñado la casa con patio, con profusión de plantas. Y que si nos remontábamos a las domus romanas, incluso a las casas del siglo IV a.C. de Mesopotamia, encontraríamos cómo patio, agua y planta eran un trinomio para hacer una vivienda más acogedora, más adaptada al clima. Eso que los contemporáneos hemos dado en llamar: «más sostenible». Casas con auténticos jardines verticales

Sí. Está claro. Los humanos del siglo XXI creemos que los hemos descubierto ya todo.
Nunca entendí, y creo que nunca entenderé, este poema de Pablo Neruda.
Cosas que quiero contarte
Quise hacer un blog diferente de fotografía... Y esto es lo que me salió
Just another WordPress.com site
Cosas que quiero contarte
Cosas que quiero contarte
Una desordenada despensa en la que puedo almacenar caracteres para escabullirme de las apreturas de otras redes sociales.